Juventud y elecciones… ¡la apuesta de un Marruecos en ascenso!

POR ayoubeljebli • abril 30, 2026 • 3 MIN LECTURA

Marruecos vive hoy una coyuntura delicada, llena de desafíos y oportunidades al mismo tiempo, lo que convierte la participación de los jóvenes en las próximas elecciones en una necesidad nacional y no en una opción secundaria. Entre apuestas internas relacionadas con el desarrollo y la justicia social, y otras externas vinculadas al posicionamiento del Reino a nivel regional e internacional, la voz de la juventud se vuelve un elemento decisivo para trazar las líneas de la próxima etapa.

Marruecos está experimentando una dinámica acelerada en varios niveles, destacando la preparación para acoger grandes eventos como la Copa del Mundo 2030. Este acontecimiento no representa únicamente una celebración deportiva, sino también una oportunidad histórica para fortalecer las infraestructuras, crear empleo y proyectar la imagen de Marruecos como destino global. Sin embargo, el éxito de estos proyectos depende de la existencia de élites jóvenes conscientes y capaces de contribuir a la toma de decisiones y al seguimiento de la implementación de estos grandes programas.

Asimismo, el expediente del Sáhara marroquí se mantiene en el centro de las cuestiones nacionales, donde el plan de autonomía se presenta como una solución realista y creíble que cuenta con un apoyo internacional creciente. Aquí surge la importancia de la implicación de los jóvenes en la acción política y diplomática para defender la integridad territorial del Reino y reforzar la presencia de Marruecos en los foros internacionales, especialmente en el contexto de las actuales transformaciones geopolíticas.

En el plano social, los últimos años han visto emerger nuevas formas de expresión de protesta, entre ellas lo que se conoce como la Generación Z, que refleja las aspiraciones de una juventud que reclama mejores oportunidades en educación, empleo y dignidad social.

Estas protestas, en lugar de ser interpretadas como oposición, deberían ser aprovechadas como una energía propositiva, traducida en una participación política efectiva, especialmente a través del voto y la candidatura en las elecciones.

El abstencionismo electoral ya no es justificable ante estos desafíos, ya que puede abrir la puerta a decisiones que no reflejen las aspiraciones de los jóvenes.

Por ello, la implicación en el proceso democrático constituye la vía más adecuada para influir en las políticas públicas y contribuir a la construcción de un Marruecos más justo e inclusivo.

La etapa que vive Marruecos hoy requiere una movilización global en la que la juventud esté en el centro de la ecuación.

El futuro no se espera, se construye, y sus verdaderos constructores son aquellos que eligen participar en lugar de retirarse, y actuar en lugar de limitarse a observar. creame imagen para esta noticia

Por: El Haj Ibrahim Anaani

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